La palma aceitera africana (Elaeis guineensis J.)

 

R.Salas

Facultad de Agronomia, UCV.

 

 

 

INTRODUCCION

 

La palma africana (Elaeis guineensis J.) ha representado en las últimas décadas la alternativa viable para solventar las demandas crecientes de materia prima oleaginosa en los países ubicados en la franja tropical. su característica de especie perenne y alto potencial de producción, aunado, a su condición de cultivo conservacionista, pude representar para esta isla, la mejor y más adecuada alternativa en materia prima oleaginosa para la alimentación humana y animal. Cuba como país tropical posee suelos, clima y hombre, factores determinantes que garantizarían el éxito y permitirían desarrollar masiva y comercialmente esta especie vegetal.

En algunos países de América, la introducción de la palma aceitera africana significa: sustitución de importación de aceite, economía de divisas, promoción de la agroindustria, trabajo bien remunerado, vivienda adecuada, salud, educación e incorporación a la economía del país zonas no tradicionales.

Esta especie de origen africano y dispersa en la franja tropical hasta 15º a ambos lados del ecuador, es posible que haya sido introducido a América en el siglo XV junto con los esclavos. Actualmente existen, en este continente, grandes plantaciones de alta tecnificación en Colombia, Ecuador, Brasil, Honduras, Costa Rica, Panamá, México y Venezuela.

 

Ecología de la palma aceitera africana

 

La alta producción de biomasa que genera la palma aceitera africana es un indicativo de sus exigencias en cuanto a factores ecológicos. Las condiciones óptimas de suelo y clima se pueden definir como "aquellas donde la palma con un manejo adecuado, expresa su potencial de producción.

 

Factores climáticos

 

En cuanto a temperatura , la palma aceitera africana, se ubica en aquellas zonas que presentan medias mensuales oscilantes entre 26 y 28º, siempre que las medias mínimas mensuales sean superiores a 21ºC, temperaturas inferiores a 17ºC por varios días promueven una reducción en el desarrollo de la planta.

 

Las condiciones favorables de precipitación para esta especie están determinadas por la cantidad y distribución de las lluvias. Las zonas se ubican en rangos oscilantes entre 1800 y 2300 mm al año. Sin embargo, se puede presentar el caso de regiones con precipitaciones superiores a los 2300 mm; pero con largas épocas de sequía, razón por la cual los rendimientos no se corresponden con el régimen hídrico de la zona. Si los otros factores ecológicos (suelo, temperatura e insolación) son deseables, se puede recurrir al uso de riegos complementarios en la época seca y construcción de drenajes adecuados, para precipitación, se estima que una disponibilidad de 125 mm por mes, son suficientes para lograr las máximas producciones; esto indicaría, que zonas con 1500 mm de lluvia al año, regularmente distribuidas, son deseables para el cultivo de la palma aceitera.

Esta especie se identifica como planta heliófila, por sus altos requerimientos de luz La cantidad de horas luz-año, para lograr altas producciones se ubican sobre los 1500, pero también es muy importante la distribución de las mismas; por esta razón, zonas que presentan promedios mensuales superiores a las 125 horas-luz, son adecuadas para el cultivo.

La insolación, expresada en cantidad y distribución de horas-luz, afecta además la emisión de las inflorescencias, la fotosíntesis, la maduración de los racimos y el contenido de aceite en el mesocarpio.

En cuanto a la humedad relativa adecuado para este cultivo, la información existente lo ubican en aquellas zonas con promedio mensual superior a 75%.

 

Factores edáficos

 

Para el establecimiento del cultivo, se deben conocer previamente los siguientes aspectos de los suelos: topografía, características físico-químicas y profundidad de los mismos.

Si las condiciones lo permiten, se debe seleccionar para este cultivo, tierras planas o ligeramente onduladas, con pendientes no mayores al 2%, evitando zonas que permanezcan inundadas durante largos períodos del año.

El suelo para palma debe ser bien estructurado los primeros 100 cm, sin formar horizonte excesivamente coherentes, ya que su sistema radical es sensible a la cohesión del suelo, desarrollándose adecuadamente en medios porosos, con suficiente capacidad de saturación de humedad, que permita, además de un buen desarrollo radical, soportar períodos cortos de sequía, sin que la palma disminuya su producción.

Las mejores respuestas se han logrado en suelos ricos en materia orgánica y equilibrada en sus contenidos de macro y micro elementos. Los requerimientos de los mismos son variables con la edad de la planta. La palma tolera condiciones de alta  acidez, pero los mayores rendimientos, se han logrado en suelos ligeramente ácidos (pH = 5.5 - 6.5).

 

Establecimiento de una plantación

 

La selección o escogencia del material de propagación para el establecimiento de nuevas plantaciones debe ser muy riguroso, considerando que es un cultivo perenne y cuyos resultados se van ha evaluar a largo plazo. La semilla utilizada es de la variedad tenera , que es producto de un cruce dirigido de las variedades dura y pisifera. Una vez seleccionada la semilla, se procede a su germinación, proceso que tarda entre 75 y 90 días, para luego transferirlas al vivero o bien utilizar como paso previo el previvero, que permitiría el manejo de grandes volúmenes de plántulas en el vivero pueden estar entre 10 a 14 meses, al cabo de los cuales se transformaran en plantas bien desarrolladas, siendo este el momento apropiado para llevarlas al campo.

 

Previvero

 

La semilla recién germinada es colocada en el previvero, en el cual se utilizan bolsas negras de 20 cm. de altura por 12 cm. de ancho y colocadas al lado de la otra en bloques de 1m. de ancho, lo que permitirá colocar 70 plántulas/m2. Los materiales utilizados para la construcción del previvero son diversos y están en función de la disponibilidad de recursos del palmicultor y del tiempo requerido para la ejecución del plan de siembra, en todo caso lo más importante es que cumpla su función en cuanto a su suministro de luz a las plántulas y esté dotado de un sistema de riego adecuado.

La duración de esta fase es de 60 a 120 días, los requerimientos de agua son de 4ninildía en dos riegos (mañana y tarde), el control de malezas se realiza a mano.

La utilización del previvero como fase previa al vivero tiene por finalidad, controlar en espacios relativamente pequeños, grandes cantidades de plántulas (70/m2), lo que traería como consecuencia que al realizar el transplante al vivero, el material que se lleva a este último es de muy buena calidad, ya que además de los controles hechos en el previvero, se realiza una selección rigurosa de las plántulas, para lograr en la fase de vivero un comportamiento lo más uniforme posible, estimándose un 5% de plantas rechazadas en esta fase. Se eliminan todas aquellas plántulas cuyo desarrollo no se corresponde con el resto del material (plantas atípicas), o bien las que presentan algún tipo de daño causado por ataques de plagas y/o enfermedades.

Vivero

Esta fase tiene una duración de 10 a 14 meses, un desarrollo inicial adecuado en la fase de vivero repercutirá directamente sobre el comportamiento de las plántulas en el campo y afectará la producción de racimos durante los primeros años de cosecha; este desarrollo se logra si se conjugan un conjunto de factores tales como: ubicación, diseño y manejo del vivero y posteriormente una selección rigurosa del material que se va a transplantar al campo.

 

El vivero debe ubicarse en una zona equidistante a los futuros lotes, debe tener pendiente inferior al 2% y disponibilidad de suficiente agua para riego (6 mm/día).  Para el diseño del vivero es necesario conocer el número total de plantas requeridas, que permitirá establecer a su vez un diseño del sistema de riego adecuado. El área utilizada debe ser preferiblemente cuadrada o rectangular y la distribución de las plantas en el vivero debe hacerse en triángulos equiláteros (tresbolillos) y a una distancia entre ellas de 0.90, 1.00 ó 1.20 m. dependiendo del tiempo que permanecerán en el vivero, 10,12 ó 14 meses respectivamente.

 

Las labores rutinarias del vivero son: controles de malezas en el suelo y en las bolsas, riegos diarios (6 mm/día), fertilización mensual, y control de plagas y enfermedades. El control de malezas en las calles y drenajes debe hacerse preferiblemente con herbicidas preemergentes, en cambio, el control de malezas en las bolsas se realiza a mano, sin embargo, un método que ha resultado satisfactorio es el uso de una capa de aproximadamente 3 cm. de espesor de cáscara de arroz o concha de maní, la cual se renueva cada tres meses.

 

El suministro de agua suficiente y con la frecuencia adecuada garantiza un buen desarrollo de la palma. Se recomienda aplicar 6 litros/m2 de vivero, diariamente en la época seca, y en el invierno la frecuencia de riego dependerá de las lluvias, teniendo presente, que sí estás son inferiores a los 6 mm. deben completarse con riego.

En cuanto a la fertilización en vivero, es conveniente tomar muestras de los suelos del mismo y enviarlas al laboratorio para su análisis, de manera que los resultados sirvan de guía para la elaboración de un programa racional de fertilización.

 

Las plagas más comunes en el vivero son los bachacos, roedores, grillos y en épocas de sequías prolongadas sin suministro adecuado de riego, pueden aparecer ataques de ácaros, los cuales se pueden evitar con riegos sistematizados.

En cuanto a enfermedades, son muy comunes algunos hongos de manchas foliares, tal es el caso de los diversos tipos de antracnosis causadas por los géneros Botryodiplodia, Malanconium y Glomereila. La prevención y control de estas enfermedades se realiza con un manejo adecuado del vivero en cuanto a: distanciamiento de las palmas, fertilización frecuencia y volúmen de agua suministrada por riego y aplicaciones preventivas de fungicidas a base de carbamatos a baja concentración.

 

Se estima que en la fase de vivero se descartan aproximadamente 5% de plantas por diferentes razones: desarrollo de la planta inferior al promedio; folíolos soldados, dispersos o estrechos; hojas con manchas o bandas blancas, perímetro del cuello inferior a 25 cm. En general las plantas seleccionadas deben presentar armonía en su arquitectura, plantas que han permanecido entre 10 y 12 meses en el vivero deben tener una altura entre 1 y 1.20 m y un mínimo de 8 hojas funcionales.

 

Siembra

 

Existen un conjunto de labores previas a la siembra que son determinantes para garantizar el éxito de la misma y cuyos resultados influyen posteriormente en la obtención de las producciones esperadas. Estas se pueden resumir en las siguientes: acondicionamiento de los suelos, trazado y construcción de drenajes y vialidad interna, trazado de plantación o demarcación de parcelas y establecimiento de cultivos de cobertura.

 

Época de siembra

 

La época de siembra adecuada para garantizar el cultivo es a inicios del período de lluvias, cuando se disponga en el suelo suficiente humedad, para garantizar un buen desarrollo del sistema radical.

 

Distancia y sistema de siembra

 

Con distanciamiento de 9 m. entre plantas y 7.8 m entre hileras, sembradas en tresbolillos se logra una población óptima de 143 plantas/ha.

 

Resiembra

 

Las palmas plantadas en campo deben ser observadas periódicamente y aquellas que presentan algún desarrollo anormal o simplemente mueran, son reemplazadas por plantas que para este fin se mantienen en vivero. Se estima que para esta fase; un valor normal de reemplazo es el 5% del material sembrado.

 

Mantenimiento de la plantación

 

Una vez plantadas las palmas en el campo se deben realizar un conjunto de actividades indispensables para lograr el éxito de la plantación, ellas son: control de malezas, podas, control de plagas y enfermedades, fertilización y cosecha.

 

Control de malezas

 

Especial atención entre las especies vegetales ameritan las gramíneas, ya que su sistema radical activo se ubica en los estratos superficiales del suelo, compitiendo con la palma. Aún cuando existen patrones técnicos en cuanto a las condiciones edafoclimáticas óptimas para el cultivo de la palma, la problemática de las malezas es diferente entre y dentro de las plantaciones. Su distribución, frecuencia y densidad responden alas características de cada zona. Por esta razón, los controles de la misma en la palma deben realizarse considerando cada caso en forma particular.

 

El control de malezas en este cultivo se realiza en los callejones y en los círculos; en los callejones se efectúa fundamentalmente usando cultivos de cobertura, de las cuales la más generalizada es el Kudzú Tropical (Pueraria phaseoloide), pero hay otras tales como: Desmodium ovalifolium el Centrosema pubescens, Calopogoníum spp., estas especies cubren totalmente las calles, formando una masa vegetal de hasta 1 m. de altura, evitando el desarrollo de especies indeseables.

 

El control de malezas en los círculos se puede hacer manual o químico, el manual en época lluviosa y palmas jóvenes se ejecuta cada 36-60 días y en palmas adultas cada 60-90 días, en cambio, para el control químico y utilizando los graminicidas que existen actualmente en el mercado, las rondas de aplicación pueden variar entre 60 y 135 días.

 

Poda

 

La remoción de hojas secas y seniles o no funcionales se realiza en el momento

del corte del racimo (cosecha), sin embargo, es conveniente hacer una ronda anual de poda para eliminar inflorescencias masculinas deterioradas, racimos podridos y algunas epifitas que se desarrollan en el estipe.

 

Control de plagas

 

Los problemas de plagas en la palma aceitera aparecen con el desarrollo del cultivo. Las plantaciones en general son grandes extensiones de bosque organizado que reemplaza a un bosque natural. Al comienzo, esta nueva flora presenta pocos problemas de plagas pero en la medida en que se consolida se va desarrollando una fauna adaptada a las nuevas condiciones.

La falta de controles adecuados de plagas, ocasiona grandes pérdidas en los cultivos, sin embargo, el control o combate de estas debe realizarse en forma racional para evitar hacer daño al complejo de agentes reguladores dentro de la fauna y como consecuencia fomentar el desarrollo explosivo de organismos dañinos.

 

Los métodos de control utilizados son los siguientes:

 

Biológicos:       Utilización de parásitos depredadores, hongos, bacterias y virus entomopatógenos.

 

Mecánicos:      recolección de pupas, eliminación de colonias de insectos gregarios, poda sistematizada.

 

Resistencia o Tolerancia Genética.

 

Químicos: A través del uso de insecticidas.

 

Control de enfermedades

 

El estudio sistematizado de las enfermedades en palma se inició recientemente por el desarrollo espectacular que ha tenido este cultivo en los últimos años. En cada plantación se debe hacer reconocimiento exhaustivo de las diferentes enfermedades existentes y aplicar de inmediato los tratamientos correspondientes. En general se acepta que en condiciones de un manejo adecuado de la plantación en cuanto a fertilización, control de malezas, plagas, podas oportunas y ciclos de cosechas adecuadas, existen muchos riesgos de contaminación.

 

 

Fertilización

 

La palma aceitera africana es una planta de alto potencial de producción y debido a su alta productividad, genera grandes volúmenes de biomasa en forma de hojas, inflorescencias, racimos, raíces y desarrollo del estipe; por esta razón, la extracción y uso de los nutrimentos en este cultivo es alto, unos provenientes de las reservas minerales que existen en el suelo, otros, producto del reciclaje de partes de la planta, también por efecto de fijación de los cultivos de cobertura y por residuos vegetales de los mismos y por último, por abonamientos producto de un programa de fertilización sistematizado que se inicia en la fase de previvero y se continúa en forma creciente a través de toda la vida útil del cultivo.

 

Cosecha

 

Es una de las actividades más importantes en las plantaciones de la palma africana aceitera y el éxito de la misma dependerá de una planificación racional. Esta labor representa cada año aproximadamente el 32% de los costos de producción e involucra el 50% del personal que trabaja en la plantación, incluyendo la mano de obra que labora en la planta extractora.

 

La producción de racimos, con las variedades disponibles en el mercado, se inicia entre los 30 y los 36 meses de plantada en el campo.

 

La cosecha en la palma se realiza durante todo el año y para su ejecución es conveniente conocer los siguientes aspectos: frecuencia de cosecha, maduración óptima y controles de cosecha. La frecuencia de cosecha o ciclos de e osecha, se refiere al intervalo entre cosechas en un mismo lote y esta asociada con la edad de la palma, con el material genético utilizado, con las condiciones climáticas de la región, en general, los ciclos oscilan entre 7 a 12 días en palmas jóvenes y entre 9 y 15 días en plantas adultas; en épocas lluviosas, los ciclos son más frecuentes que en épocas secas.

 

La maduración óptima de racimos se refiere al momento en que logra mayor contenido de aceite en el racimo y menor porcentaje de ácidos grasos libres. Los criterios utilizados para tratar de cosechar racimos con maduración óptima son: cambio de coloración de los frutos de violeta a anaranjado y otro criterio muy utilizado en las plantaciones, es cuando se desprenden aproximadamente dos frutos por cada kilogramo de racimo.

 

Controles de cosecha

 

Para lograr un máximo rendimiento y óptima calidad del aceite extraído en la planta, es conveniente que en las plantaciones se lleven registros rigurosos de los siguientes parámetros: racimos maduros sin cortar, racimos maduros cortados y dejarlos en los círculos o en los centros fruteros, racimos inmaduros cortados, frutos sueltos sin recoger de los círculos y de los centros fruteros, esto con la finalidad de establecer los niveles de tolerancia de los mismos y en base a los resultados obtenidos, hacer los ajustes correspondientes.

 

Transporte de los racimos y frutos sueltos a la planta extractora

 

El transporte de los racimos y frutos sueltos debe hacerse de tal forma que se mantenga un flujo constante de materia prima que alimente a la planta extractora, evitando en lo posible la acumulación de grandes volúmenes de racimos en la factoría que pueda traer como consecuencia disminución de la calidad del aceite por aumento de la concentración de los ácidos grasos libre en el producto final.

 

Extracción

 

Los pasos a seguir para lograr el producto final son los siguientes:

 

Esterilización, separación de los frutos del raquis o desgranado, digestión y amasado del fruto o malaxación, extracción del aceite o prensado del fruto, clarificación del aceite rojo, secado de las nueces, separación de las almendras y descarte del endocarpio, secado y ensacado de las almendras.

 

Esterilización

 

Se realiza a presión de vapor de agua que oscila entre 2 y 3 kg/cm2 por tiempo que varía entre 30 y 45 minutos dependiendo del estado de madurez de los racimos, en los racimos inmaduros el tiempo es mayor.

 

Los propósitos fundamentales de la esterilización son:

 

- Facilitar el desprendimiento de los frutos del raquis - Reducir los ácidos grasos libres del aceite - Posibilitar el proceso de extracción del aceite al suavizar el mesocarpio - Facilitar el proceso de clarificación del aceite.

 

Desgranado

 

Consiste en separar los frutos contenidos en las espiguillas o raquidios de los racimos.

 

Digestión

 

Consiste en macerar los frutos bajo condiciones de vapor de agua a una temperatura aproximada a los 95ºC. En esta fase se rompen las células en las cuales está contenida el aceite rojo este puede ser liberado espontáneamente o bien se facilita su extracción para la próxima etapa.

 

Extracción del aceite

 

El proceso de extracción del aceite rojo ha evolucionado desde medios muy rudimentarios, manuales, pasando por prensas mecánicas hidráulicas, hasta prensas de tornillos de doble eje, que son las utilizadas actualmente.

 

Clarificación

 

El aceite rojo del mesocarpio que sale de la prensa es aceite crudo, con altos contenidos de impurezas, aproximadamente 60% de agua y gran cantidad de material fibroso proveniente del mesocarpio, además contiene materias no oleaginosas que se deben eliminar para lograr una buena calidad de los aceites.

 

Clasificación y rompimiento de las nueces

 

 

La clasificación de las nueces previo al rompimiento de las mismas, es conveniente hacerlo para garantizar cierta homogeneidad en el material final (almendras). Este se realiza haciéndolas pasar por zarandas especialmente diseñadas para tal fin.

 

 

Separación de las almendras y descarte de¡ endocarpio

 

 

El objetivo de esta labor es separar el endosperma o almendra de la nuez por diferencia de peso específico, un método tradicional aún usado en muchas fábricas, consiste en utilizar una mezcla de agua y arcilla de tal manera de preparar una solución con peso específico mayor al de la almendra (1,07 g/cm2) y menor al peso específico del endocarpio (1,3 a 1,4 g/cn12) esto trae como consecuencia que al colocar la mezcla de almendra y endocarpio, las primeras flotan y son separadas fácilmente. Hay sistemas modernos, a través del uso de hidrociclones.

 

 

Secado y ensacado de las almendras

 

 

Una vez separadas las almendras, estas tienen aproximadamente un 20% de humedad, la cual es inadecuada para el almacenamiento de las mismas. Actualmente el método de secado más utilizado es en silos con secadores de aire caliente que circula a través de las almendras. En la parte inferior del silo están incorporadas las rejillas vibratorias por donde salen las almendras secas al 6-7% de humedad (Palmiste) para ser ensacadas y almacenadas.

El fruto de la palma aceitera produce dos tipos de aceite, ellos son: aceite de palma del mesocarpio y aceite de palmiste de la almendra o endosperma. Estos dos aceites son químicamente diferentes entre ellos y además, entre ambos contienen la mayoría de los ácidos grasos de cadenas cortas, medianas y largas. El aceite de palma refinada es materia prima fundamental para la fabricación de margarinas, mantecas, grasas para freír y además se utiliza en un 4-12% en la fabricación de helados.

Del aceite de palma fraccionado se genera la oleína que puede ser utilizada como aceite de mesa en las ensaladas, para freír, para cocinar, como mantecas o bien para la fabricación de margarinas; también se generan las esterinas, utilizadas para la fabricación de mantecas, margarinas y jabones.

Del palmiste se genera el aceite palmiste que es la materia prima fundamental para la fabricación de margarinas, mantecas para repostería, jabones entre otros, y como subproducto en la extracción del aceite de palmiste se obtiene las harinas de palmiste utilizado en mezclas para la alimentación animal.