POSIBILIDADES DE LA UTILIZACION DEL FRUTO DE PIJIGUAO (ARECACEAE: Bactris gasipaes H.B.K.) EN LA ALIMENTACION DE MONOGASTRICOS.

 

Montilla J.J. y J. Infante.

 

1.  INTRODUCCION

Obviamente el hombre aprendió primero a cosechar que a sembrar. El hombre primitivo sobrevivió recolectando frutas, granos, raíces, tallos, hojas y nueces, y seguramente también maderas y otras fibras, y atrapando animales, incluidos los peces.  A través de la historia ha utilizado unas 3.000 especies de plantas para producir alimentos, de los cuales menos de 200 se han cultivado comercialmente con diferente intensidad, y sin embargo, hoy día un elevadísimo porcentaje de los alimentos de la mayoría de la población se obtiene de unas pocas decenas de especies, destacándose trigo, maíz y arroz entre los cereales; papas, batata y yuca, entre los cultivos tuberosos;  soya, frijoles, guisantes y maní, entre las leguminosas de grano;  a los rubros anteriores se agregan, caña de azúcar, remolacha azucarera, palma africana, coco y musáceas (cambures y plátanos). No ha sido diferente lo ocurrido con las producciones animales. Hoy en día, excluido el pescado, más del 95% de la proteína animal que se obtiene en el mundo es aportada por tres especies: ganado vacuno (Bos taurus y Bos indicus), ganado porcino (Suis scrofa) y la gallina doméstica (Gallus gallus).

 

A comienzo de la década de los años 90 se producen en el mundo unos cuatro mil millones de toneladas de alimentos de origen vegetal, de los cuales, casi la mitad, son cereales y cuyo aporte debe aproximarse al 70% del total, cuando se expresa en términos de materia seca. El hombre también ha utilizado numerosas especies vegetales para la producción de forrajes, madera, fibra, leña, pulpa de papel, sombra, condimentos, aromáticos y estimulantes, siendo la tendencia también a concentrarse en un número de especies cada vez más reducidos. Tal conducta pudiera explicarse en las zonas de clima templado, donde por razones climáticas la diversidad biológica es limitada. En el trópico, la única explicación pareciera estar dada por el colonialismo cultural y económico que perdura, y  por el atraso científico - tecnológico de gran parte de los países tropicales. Al respecto, la National Academic of Sciences (1.984) de los Estados Unidos, expresa en términos muy acertados que: ¨Las ventajas aparentes de lo que hoy se conoce como cultivos fundamentales, sobre plantas tropicales de poco uso o no utilizadas se debe en alto grado a la extensión desproporcionada que se les ha dado en investigación científica y desarrollo tecnológico. Muchas especies indígenas pueden poseer igual mérito, pero fueron descartadas durante la época colonial cuando las demandas de consumo en los países europeos determinaron en gran parte las prioridades (e investigación) de los cultivos en la agricultura tropical. Las cosechas seleccionadas (tales como maíz, papa, banana, piña, palma aceitera africana, coco y maní) recibieron considerable atención y extensión. Aún después de la independencia, el patrón de concentración en unas pocas cosechas (o cultivos) cambió poco. Mercados extranjeros fueron establecidos, los nuevos países necesitaron moneda extranjera. Más allá, como los científicos nativos eran generalmente entrenados en las instituciones de países de zonas templadas, ellos tuvieron poco interés en estudiar las especies tropicales. Aún las preferencias alimenticias de las poblaciones locales en los países coloniales tropicales llegó a estar tan influenciada por los hábitos alimenticios europeos que en muchos lugares la demanda local por los cultivos tradicionales declinó;  debido a estos factores, el potencial de muchos cultivos tropicales nunca ha sido explorado 

 

En concordancia con lo antes expuesto y con las evidencias biológicas, agronómicas y económicas existentes, puede afirmarse que está plenamente demostrado que para el trópico resulta inviable el modelo de alimentación de monogástricos, generado en los países con economías consolidadas, ubicados en áreas de clima templado, sustentados en cereales y soya, porque la productividad de estos rubros en promedio es de sólo la tercera parte en las áreas tropicales (Montilla, 1990; Vargas et al., 1990).

 

En las últimas décadas se ha avanzado sostenidamente en la definición biológica y económica de diversos rubros tropicales de alta eficiencia productiva, para conformar un modelo de agricultura que permita sustentar producciones avícolas y porcinas con alta eficiencia biológica y económica. Entre estos rubros destacan el arroz y sus subproductos, harinas de raíz y follaje de yuca, raíz y follaje de batata, productos y subproductos de la caña de azúcar,  el aceite de palma africana, excretas de aves, canavalia ensiformis y otras leguminosas de grano (Vargas et al., 1990). Otras  especies vegetales tropicales  aparecen también como altamente promisorias para su utilización en la alimentación avícola y porcina, destacando entre ellas el pejibaye o pijiguao (Bactris gasipaes) .

 

Tal como lo refiere Astorga (1.993), el pijiguao es una palmera originaria del trópico húmedo americano,  donde ha sido cultivada por los indígenas de la región desde hace muchos años. Está ampliamente distribuida en las tierras bajas de los llanos amazónicos del Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia, Venezuela, Guyana y Brasil  y en la cuenca  del Océano Atlántico entre Panamá, Costa Rica, Nicaragua y Honduras (entre los paralelos 16º Norte y 17º Sur), donde es cultivada desde tiempos remotos por los pueblos indígenas que habitan esa gran región (Mora Urpi, 1993).

 

En Venezuela es cultivada por todas las etnias indígenas del Estado Amazonas y Suroeste del Estado Bolívar. Otra zona del país donde ha sido reportada esta especie es en el Estado Zulia, donde existen poblaciones silvestres  (Mora Urpi, 1.993).

 

Pertenece al grupo de las Bactridineae, las cuales tienden a formar una cepa de varios tallos o estípites, emergiendo desde la base y que pueden alcanzar hasta 20 metros de altura y 20 cm de diámetro. Tiene hojas compuestas de más de 2,5 metros de longitud, con folíolos alternos en dos planos de orientación, que pueden variar en número desde 9 hasta 28 folíolos dependiendo de las condiciones ambientales, estado fisiológico, nutrición y genotipo;  su inflorescencia lleva flores masculinas y femeninas y, ocasionalmente, algunas hermafroditas. La polinización es entomófila (por insectos) y anemófila (por el viento), con grados variables de autopolinización y polinización cruzada según las condiciones. Las inflorescencias nacen en las axilas de las hojas secas, pudiendo desarrollarse una de cada axila foliar;  sin embargo, normalmente abortan entre  ¼ y ¾  de las inflorescencias debido a los mismos factores que afectan el número de hojas. Los racimos tardan aproximadamente de 3,5 a 4 meses para madurar (IICA, 1.989 y Astorga, 1.993).

 

De acuerdo con  Patiño (1.963),  Mora Urpi, Clement y Patiño (1.993)  y Pashanasi (1.993), existe un amplia diversidad genética tanto en las poblaciones silvestres como en las cultivadas,  hasta 1.993 se habían reportado 23 razas, de las cuales, 14 son cultivadas. En 1.995 se habían descrito 2 nuevas razas cultivadas (Mora Urpi com. pers.).

   El pijiguao cultivado surgió posiblemente de hibridaciones interespecíficas espontáneas y la  segregación de esos híbridos dio origen a la gran diversidad de tipos que hoy se observan. Su posterior distribución por los indígenas con aplicación de algunos criterios de selección y en algunos casos, la ocurrencia de nuevas hibridaciones condujo a la formación de poblaciones con algunas características propias que las diferencian entre sí;  pero en todos los casos, cada población encierra variaciones considerables que no permiten definirla como variedades  (Mora Urpi et al, 1.982).

 

 

2. REQUERIMIENTOS AGROECOLOGICOS

De acuerdo con Quintana et al, (1.993), las zonas donde hasta los momentos se cultiva el Pijiguao tienen una precipitación entre 2.500 y 3.500 mm anuales, temperatura promedio entre 26 y 28 ºC, su  altitud va desde el nivel del mar hasta los 800 msnm. La planta prefiere los suelos no inundables, franco arcillosos, con alto contenido de  materia orgánica, pH entre 4,5  y 6,5; con buen drenaje, niveles medios de fósforo y potasio. Se adapta a profundidades  menores de  50 cm.

 

Pérez et al (1.993), señalan que a pesar de que la  planta es tolerante a condiciones de infertilidad del suelo, las altas tasas de productividad en tales suelos pueden ser sostenidas sólo si la fertilidad natural es suplementada con la adición de nutrimentos orgánicos e inorgánicos.

 

Janos (1.977) sugiere que el Pijiguao requiere de la asociación con endomicorrizas vesículo-arbusculares para su normal desarrollo, sin embargo no se necesita la inoculación de las semillas en las áreas nuevas debido a que la mayoría de las endomicorrizas vesículo-arbusculares son generalistas. Su asociación con estas micorrizas le permite utilizar el fósforo aun en suelos muy ácidos.

 

Ruiz (1.993) afirma que las asociaciones simbióticas entre las raíces de la mayoría de las plantas y  los hongos micorrícicos, aumentan el volumen del suelo explorado por las raíces para la absorción de nutrimentos poco móviles, tales como P, Zn, Cu y NH4+.  Al parecer, plantas con raíces gruesas y sin pelos radicales como es el caso del pijiguao, son altamente dependientes de las micorrizas para tomar el P del suelo. En las zonas donde se cultiva tradicionalmente el pijiguao, los suelos son en su mayoría Ultisoles y Oxisoles, muy deficientes en P disponible, lo cual realza la importancia de las micorrizas en la absorción y uso eficiente de este elemento. De acuerdo con el mismo autor, especies de hongos predominantemente del género Glomus  parecen estar asociadas  con el cultivo del pijiguao en la Amazonía peruana; sin embargo, Mora Urpi (com. pers.)  afirma que hay una gran variedad de hongos micorrícicos asociados con este cultivo, encontrados principalmente en áreas de rastrojo.

 

 

3. ADAPTABILIDAD A LOS SISTEMAS DE PRODUCCION AGRICOLA.

Clement (1.987) afirma que esta palma fue domesticada por los Amerindios, quienes la incorporaron  como un componente de sus sistemas agroforestales. En Brasil  se le ha sembrado con buenos resultados  en policultivos con otros frutales como el Coco (Cocus nucifera), Guanábana (Annona muricata), Merey (Anacardium occidentale), Guaraná (Paullinia cupana), Cocura (Pouruma cecropiaefolia), Copoazú (Theobroma grandiflorum), Buenpan (Artocarpus altilis), Guama (Inga edulis), con especies maderables y con Café (Coffea arabiga). Este mismo autor que esta especie tiene un significativo potencial para ser utilizada tanto en sistemas agroforestales como en monocultivos.

 

En varios países centro y suramericanos se cultiva actualmente en  diferentes sistemas agrícolas dependiendo principalmente  del propósito  del cultivo. Cuando está destinado a la producción del palmito (cogollo de la planta), se siembra en monocultivos con altas densidades (hasta 5.000 plantas/ha);  cuando está destinado a la producción de  frutos, se siembra tanto en monocultivos (400 plantas/hectárea) como en cultivos asociados, en este último caso el número de plantas/hectárea  va a depender del grado de asociación (Mora Urpí, com. pers.). 

 

Al  establecer la plantación se recomienda sembrar un cultivo de cobertura, siendo el Kudzú Tropical (Pueraria phaseoloides) y  especies del género Centrosema las leguminosas herbáceas más recomendadas (Pérez et al, 1.993).  En los conucos indígenas del Amazonas venezolano por lo general es asociada  con Cocura (Pouruma cecropiaefolia) Guamas (Inga sp), las cuales además de producir frutos para consumo fresco, sirven de  plataforma para facilitar la cosecha y en el caso de la Guama hay un beneficio adicional. debido al aporte de Nitrógeno. Es necesario acotar que de acuerdo a estudios recientes en la amazonía brasileña, se ha demostrado que algunas especies de Guama funcionan como bombas de fósforo, ya que gracias a su sistema radical bastante profundo bombea el fósforo desde el subsuelo hasta la superficie, aumentado de esta forma el contenido de Fósforo total (Montagnini, com pers.).

 

4.  POTENCIALIDADES DEL PIJIGUAO.

El Pijiguao es una planta con un gran potencial en la alimentación humana y animal, con un alto rendimiento por unidad de superficie , buena calidad de los frutos, altos rendimientos del palmito para uso agroindustrial y amplio uso de sus tallos con fines madereros y un gran potencial oleífero en cultivares seleccionados (Arkcoll y Aguiar, 1.984; Clement y Arckoll, 1991). Alcanza la madurez entre  los 4 y 5 años dependiendo del estado nutricional y de acuerdo a este mismo factor, una planta adulta puede producir entre 40 y 60 Kg de fruto (Mora Urpí, com. pers.). Hallazgos  recientes en Venezuela indican que con favorables condiciones agroclimáticas, las plantas inician la producción de frutos a los 2 años y medio (Salas Rómulo, com. pers.). Mora Urpi (1.993) ha reportado rendimientos promedios entre 15 y 40 toneladas/ha dependiendo del nivel de manejo. De allí la gran importancia de conocer mejor el manejo agronómico de esta especie. Su longevidad puede alcanzar los 75 años (IICA, 1.989).

 

5. MANEJO DE LA PLANTACION.

Cuando el cultivo está destinado a la producción de frutos, las densidades de siembra mayormente adoptadas son de 5 x 5 m y de 4 x 4 m, manejando la cepa con 1-2 tallos, debiendo removerse los chupones cuando alcancen la altura de 1,5 metros para garantizar que se hayan formado nuevas yemas que darán origen a las plantas de reemplazo ya que se deben renovar los estípites cuando estos alcanzan alturas que dificultan la cosecha de los racimos,  lo cual ocurre normalmente a los 10-12 años (Mora Urpi et al 1.982).

 

Clement (1.989) recomienda  entre otras prácticas, llevar las plantas al campo cuando tengan entre 40-45 cm de alto; el hueco de siembra debe tener un mínimo de 40 cm en todas sus dimensiones,  se debe rellenar parcialmente con estiercol, otros residuos orgánicos y cerca de 100 g de fósforo, todo esto bien mezclado con la parte superficial del suelo extraído del hueco. Esta operación debe hacerse por lo menos un mes antes del transplante. La fertilización nitrogenada en suelos  pobres  debe ser de cerca de 25 g de N a mediados de la estación lluviosa y 25 g al final de la misma. En áreas muy lluviosas deben hacerse ciertas modificaciones;  por ejemplo, el N mineral puede ser parcialmente sustituido por estiércol o por cobertura con leguminosas bien manejadas. Cuando las plantas llegan a la edad reproductiva, entre 2 y 4 años después del transplante (si está adecuadamente fertilizado y manejado), requiere de mayor cantidad de nutrimentos para producir mejor, ya que los frutos son ricos en minerales y esos nutrimentos son exportados de la plantación con la cosecha. El P y el Mg  deben ser aplicados al inicio de la estación lluviosa  y los demás a intervalos de 2 ó 3 meses. Además, el estiercol y la cobertura con leguminosas debe suplir la mayoría del N y del K requeridos. Otros residuos orgánicos pueden suplir la mayor parte de esos y otros elementos.  El uso de estiércol, otros residuos orgánicos y la cobertura con leguminosas podrían  suplir las  deficiencias de micronutrimentos en la mayoría de las áreas cultivadas.

 

6. CARACTERISTICAS BROMATOLOGICAS DEL PIJIGUAO.

La utilización de la harina es una de las mejores formas de aprovechar el fruto en la alimentación tanto humana como animal.  Cruz (1.988, citado por Velasco, 1993), afirma  que la harina de Pijiguao posee cantidades importantes de ácidos grasos esenciales, tales como el Linoléico.

 

De acuerdo con Blanco et al (1.993), la harina de esta palma es una importante fuente de calorías, proteínas, hierro, calcio, vitaminas A, B1, B2, C  y Niacina. Mora (1.993) afirma que el fruto es  esencialmente energético por su alto contenido de carbohidratos y grasas; además tiene un alto contenido de carotenos, precursor de la vitamina A. El mismo autor señala que la harina contiene 3,5 Kcal/g de energía metabolizable y un 8% de proteínas.

 

 Se refieren dos tipos de pijiguao, amarillo y rojo, según el color de la cáscara. Zapata (1.972) reporta variaciones en cuanto a la composición química para ambos tipos (Cuadro 1), donde la variedad roja aparece con las mejores proporciones de grasa y proteína. Murillo et al, (1.983) reportan el análisis proximal de las variedades rojas y amarillas enteras, de la pulpa y del coquito o semilla (cuadro 2). Estos resultados no confirman los reportados por Zapata (1.972), ya que la variedad amarilla aparece con mayor contenido de grasa y proteína a pesar de tener también el mayor contenido de fibra. Los autores del presente trabajo han encontrado una amplia gama de colores en el exocarpo  que van desde amarillo pálido, pasando por amarillo intenso y diferentes tonalidades de naranja hasta rojo intenso y en el mesocarpo desde blanco cremoso hasta naranja intenso.

 

CUADRO 1. COMPOSICION QUIMICA DE FRUTO DE PIJIGUAO

Elemento

P. Amarillo

       P. Rojo

Humedad

Grasa

Carbohidratos

Proteína cruda

Fibra  cruda

Caroteno

Cenizas

           48,8

             4,9

           39,4

             5,1

             1,6

         457 meq

             1,1

           50,7

             5,8

           35,7

             6,3

             1,3

         226 meq

             0,8

            Fuente: Zapata, 1.972

 

 

CUADRO 2.  COMPOSICION QUIMICA  DEL FRUTO Y OTROS COMPONENTES, DE VARIEDADES ROJAS Y AMARILLAS DE PIJIGUAO (EN %).

Descripción de la muestra

Humedad

Proteína

Grasa

Fibra

cruda

Cenizas

Extracto Libre 

de Nitrógeno

Var. roja entera

V.amarilla entera

Pulpa var. roja

Pulpa v. amarilla

Coquito v. roja

Coquito v. amar.

55,6

61

65,1

63,1

46,8

46,3

4,3

6,3

5,5

6,4

5,8

7,1

11,9

14,8

10

17,9

14,5

14,3

3,2

5,9

1,2

1,3

17,4

20,1

2,2

2,5

2,1

2,8

2,4

2,4

78,5

70,3

81,2

71,5

59,9

56

Fuente: Murillo, et al, 1.983.

 

Zumbado y Murillo (1.984) prepararon harina integral de una variedad amarilla de pijiguao (HIP), procedente de la región Surpacífica de Costa Rica, de la cual separaron las partículas más gruesas con una malla Nº 10 (HPC), obteniendo un residuo equivalente al 26,5% del total (HRP), igualmente prepararon harinas de la pulpa (mesocarpo) sin cáscara y de la semilla. El análisis proximal y de minerales de estos materiales se presenta en el cuadro 3.  Igualmente encontraron  valores de energía metabolizable verdadera de 3,52 y 3,61,  para las harinas integral y cernida respectivamente.

 

Los mismos autores compararon el perfil de aminoácidos del  Pijiguao con el de maíz (cuadro 4), evidenciándose que en las raciones donde se utilice el Pijiguao debe complementarse y suplementarse con otros ingredientes que contribuyan a balancear las deficiencias.

 

 

CUADRO 3. COMPOSICION PROXIMAL Y DE MINERALES DE HARINAS DEL FRUTO.

Constituyente (%)

      HIP

   HIPC

    HRP

  H. Pulpa

  H. Semilla

Mat. seca

Prot. cruda

Fib. cruda

E.E.

Cenizas

Calcio

Fósforo

Magnesio

     88,6

       5,1

       6,3

       9,3

       2,0

       0,5

       0,05

       0,045

    88,1

      4,8

      5,0            

      9,7

      1,9

      0,45

      0,04

      0,042

     88,2

       5,6

     10,4

       9,3

       2,1

       0,6

       0,07

       0,054

      88,0

        6,4

        1,3

       17,9

         2,8

        ND

         0,05

        ND

       88,3

         7,1

       20,1

       14,3

         2,4

         ND

         0,06

         ND

HIP: Harina integral de pijiguao;  HIPC: Harina integral de pijiguao cernida;

HRP: Harina residual de pijiguao.

Fuente: Zumbado y Murillo, 1.984

 

CUADRO 4.  CONTENIDO DE AMINOACIDOS DEL FRUTO ENTERO DE PIJIGUAO COMPARADO CON LOS VALORES REPORTADOS PARA MAIZ AMARILLO, EXPRESADOS EN PORCENTAJE DEL INGREDIENTE TOTAL.

Aminoácidos

Pijiguao

Maíz amarillo

Arginina 

Glicina

Histidina

Isoleucina

Leucina

Lisina

Metionina

Fenilalanina  

Treonina

Tirosina         

Valina

PROTEINA

0,29

0,27

0,09

0,16

0,28

0,21

0,08

0,14

0,18

0,14

0,19

5,1

0,5

0,4

0,2

0,4

1,1

0,2

0,18

0,41

0,4

0,41

0,4

8,6

                       Fuente: Zumbado y Murillo 1.984

 

 

Murillo (1.993) reporta relaciones entre ácidos grasos saturados e insaturados de 76,3 : 23,3 para la harina de pulpa y de 33,9 : 65,7 para la harina de semilla (Cuadro 5) , siendo las proporciones de los ácidos oleico, linoléico y linolénico de 18,2 %, 5,1 % y 0,0 % en la harina de pulpa y  de 44,0 %, 14,3 % y 2,7 % en la harina de semilla.

 

Murillo et al, 1.983 reportan que al utilizar harina cruda de pijiguao como sustituto de maíz o sorgo en dietas para ratones produjo efectos adversos en cuanto a ganancia de peso, consumo de alimento y conversión alimenticia; no observándose problemas cuando los animales fueron alimentados con la harina de pijiguao previamente autoclavada. Este problema ha sido atribuido a la posible presencia de algún factor antinutricional, sugiriendo la posible inhibición de enzimas proteolíticas a nivel digestivo.  Con tratamiento térmico adecuado se inactiva la acción de este inhibidor, siendo posible de esta forma el  empleo de la harina de pijiguao como sustituto del maíz en dietas para aves. Lo anterior pone en evidencia la termolabilidad del factor antinutricional, así como la buena calidad nutricional del producto. Murillo et al (1.983) sugieren temperaturas de 100 °C durante 20 minutos para iniciar la degradación del factor antinutricional y señala que temperaturas superiores a los 125 °C conllevan a un deterioro progresivo de la calidad nutricional del fruto.

 

Cuadro 5.   CONTENIDO DE ACIDOS GRASOS DE DOS FORMAS DE HARINA DE PIJIGUAO, EXPRESADO EN PORCENTAJE.

ACIDOS  GRASOS

Pulpa

   Semilla

Caprílico

Cáprico

Láurico

Mirístico

Palmítico

Esteárico

Araquidónico

TOTAL  A.G.  SATURADOS

 Palmitoléico

Oleico

Linoléico

Linolénico

TOT. A.G. INSATURADOS TOTAL LIPIDOS  %

       0,5

       0,6

     33,33

     28,4

     10,4

       3,1

         -

      76,3

         -

      18,2

        5,1

         -

      23,3

      15,2      

        -

        -

      7,6

      4,9

     20,0

       1,4

       -

    33,9

     4,7

   44,0

   14,3

     2,7

   65,7

     9,6

                     Fuente:  Murillo 1.993

 

7. IMPORTANCIA EN LA ALIMENTACION  ANIMAL.

 

7.1. Pollos de engorde.

 

Murillo et al (1.992) evaluaron la harina de pijiguao procesada  bajo diferentes condiciones de presión y temperaturas en dietas para pollos parrilleros. En un  primer ensayo evaluaron el efecto de 3 niveles de sustitución del maíz por harina de pijiguao (34, 67 y 100 %) extruído a tres diferentes temperaturas (93, 125 y 168 º C), sobre el consumo de alimento, ganancia de peso y conversión alimenticia. En un segundo ensayo el pijiguao fue cocido durante 15 minutos a 2 Kg/cm2 de presión, seguido de cocción y secado durante 2 horas y 50 minutos a aproximadamente 100 º C.  En este último ensayo, los niveles de sustitución del maíz por harina de pijiguao fueron de 50 y 100%.

 

En ambos ensayos se observó un menor consumo de alimento durante las primeras semanas de vida del ave conforme aumentó el nivel de sustitución del maíz por harina de pijiguao. Sin embargo, al evaluar el período completo estas diferencias no fueron significativas. Temperaturas superiores a los 100 ºC parecen ser las más adecuadas para el procesamiento del pijiguao, para obtener una completa destrucción del factor antinutricional presente en la fruta, el cual es más severo en las primeras semanas de vida (Cuadro 6). La cocción de la fruta en el segundo ensayo fue suficiente para producir un producto de buena calidad, el cual sustituyó sin problema hasta el 100 % del maíz en las dietas de iniciación y desarrollo (Cuadro 7).

 

Cuadro 6. RENDIMIENTO OBTENIDO A LOS 32 DÍAS POR LOS POLLOS DE ENGORDE QUE CONSUMIERON DIETAS CON 3 NIVELES DE SUSTITUCIÓN DE HARINA DE PIJIGUAO, TRATADA BAJO DIFERENTES CONDICIONES DE TEMPERATURA.

Tratamiento

% Sustitución

Temperatura

 Consumo de

 alimento (g/ave)

Ganancia de peso

        (g/ave)

Conversión alimenticia

            0

 

       34% HP

 

 

 

       67% HP

 

 

 

      100% HP

   

 

           93 ºC

         125 ºC

         168 ºC

 

           93 ºC

         125 ºC

         168 ºC

 

           93 ºC

         125 ºC

         168 ºC

        1778 abc

       

        1828ab

        1883a

        1884a

 

        1659cd

        1711bc

        1722bc

 

        1397e

        1572d

        1681cd

       943ab

 

        962a

        969a

        956a

     

        887abc

        859bc

        857bc

 

        755d

        816cd

        800cd

        1,81a

       

        1,82d

        1,86a

        1,89a

 

        1,80a

        1,91a

        1,93a

 

        1,81a

        1,87a

        2,00a

HP: Harina de pijiguao

(a,b,c,d,e): Medias dentro de las columnas con letras distintas, son estadísticamente diferentes entre sí (P £ 0,05)

Fuente: Murillo et al, 1.992

 

 

 

Cuadro 7. PROMEDIOS PARA EL CONSUMO DE ALIMENTO, GANANCIA DE PESO Y CONVERSIÓN ALIMENTICIA A LOS 21 Y 40 DÍAS; DE POLLOS QUE CONSUMIERON DIETAS CON NIVELES DE 50 Y 100% DE HARINA DE PIJIGUAO SOMETIDO A COCCIÓN.

   Tratamiento

    Consumo

      (g/ave)

     Peso vivo   

      (g/ave)

     Conversión

     alimenticia

21 días

Testigo

50% har. pijiguao

100% har.pijiguao

 

40 días

Testigo

50% har. pijiguao

100% har. pijiguao

 

           796,9a 

           767,0b

           763,1b

 

 

        2.706,3

        2.832,9

        2.865,9

 

         520,8a

         510,8a

         507,9a

 

 

      1.563,5

      1.528,5

      1.556,0

 

         1,53a

         1,50a

         1,50a

 

 

         1,80

         1,86

         1,85

a,b: Valores medios con letra distinta en una misma columna son estadísticamente diferentes entre sí.

Nota: No existieron diferencias significativas entre tratamientos a los 40 días.

Fuente: Murillo et al,  1.992

 

7.2. Gallinas ponedoras.

Murillo et al (1991) evaluaron la harina de pijiguao en dietas para pollas de reemplazo durante el período de iniciación y en gallinas ponedoras al inicio de la postura, obteniendo los siguientes resultados.

 

En un primer ensayo, donde se evaluó el consumo de alimento, ganancia en peso y la conversión alimenticia de pollitas que se alimentaron con dietas en las que la harina de pijiguao sustituyó al maíz en niveles de 25, 50, 75 y 100% en raciones isocalóricas e isoprotéicas; no se encontraron diferencias estadísticamente significativas cuando el nivel de sustitución fue inferior o igual al 75% (Cuadro 8).

 

Cuadro 8. PROMEDIOS DE CONSUMO DE ALIMENTO, GANANCIA EN PESO Y CONVERSIÓN ALIMENTICIA A LAS 2, 4 Y 6 SEMANAS DE EDAD DE POLLAS PARA REEMPLAZO QUE CONSUMIERON DIFERENTES NIVELES DE HARINA DE PIJIGUAO.

Tratamientos

% sustitución

Consumo acumulado (g)

   Semanas de edad

     2           4              6

   Ganancia de peso (g)

      Semanas de edad

     2            4             6

Conversión alimenticia

    Semanas de edad

    2          4            6

  Control

      25

      50

      75

    100

193,0a    590,5a    1198,2a

184,2a    583,7a    1198,0a

172,8ab  560,0a    1173,8a

193,6a    603,5a    1236,1a

152,8b    489,6b   1015,5b

 84,5a     236,3a    428,8a

 80,9a     235,3a    426,8a

 76,0ab   229,2a    407,8a

 82,1a     234,1a    411,6a

 64,2b     196,4b   335,3b

  2,28     2,50      2,80

  2,28     2,48      2,81

  2,27     2,44      2,88

  2,37     2,58      3,02

  2,42     2,49      3,07

Valores con letra distinta en una misma columna difieren significativamente (P < 0,05)

Fuente: Murillo et al, 1.991.

 

En un segundo ensayo, se evaluaron aves de 22 semanas de edad alimentadas con dietas con 30, 60 y  90% de sustitución del maíz por harina de pijiguao. Sólo se evidenciaron diferencias en los niveles de 90% de sustitución para el consumo de alimento y producción de huevos, expresado en g de huevo/ave/día y en porcentaje de producción (Cuadro 9).

 

En una segunda parte del segundo ensayo se evaluó el comportamiento de las aves al consumir una dieta con 30% de harina de pijiguao sin tratar térmicamente. El consumo de harina de pijiguao cruda sólo afectó el peso del huevo, los demás parámetros no fueron estadísticamente diferentes (Cuadro 10).

 

En ambos casos el nivel de harina de pijiguao en la dieta favoreció la coloración de la yema del huevo (Cuadros 9 y 10).

 

Cuadro 9. EFECTO DE LA SUSTITUCIÓN DE MAÍZ POR HARINA DE PIJIGUAO TRATADA TÉRMICAMENTE EN LA DIETA DE GALLINAS PONEDORAS.

Variable

Testigo

     Nivel

        30

      de

      60

 sustitución *

         90

Consumo de alimento (g/ave/día)

Producción (%)

Producción (g/ave/día)

Peso del huevo (g)

Conversión (Kg alim:Kg huevos)

Cambio en el peso vivo (g)

Color de la yema, Escala Roche

        99a

        78,4a

        47ab

        60a

          2,05a

       +85

          9,5

    95ab

    74,0a

    49a

    60a

      1,98a

    +66

      11,0

   99a

   76,1a

    46ab

     61a

    2,15a

  +152

      12,0

       92b

       63,7b

       38b

        60a

          2,43a

       +102

           12,8

* Sustitución de maíz por  harina de pijiguao  tratada térmicamente

a,b: Valores distintos en una misma fila difieren estadísticamente entre sí (P<0,05)

Fuente: Murillo et al., 1.991.

 

Cuadro 10. EFECTO DE LA SUSTITUCIÓN DEL MAÍZ POR HARINA DE PIJIGUAO CRUDA Y TRATADA TÉRMICAMENTE EN LA DIETA DE GALLINAS PONEDORAS.

Variable

   Testigo

            Nivel de sustitución

30% har.  cruda*    30% har. Tr.Term**

Consumo de alimento (g/ave/día)

Producción (%)

Producción (g/ave/día)

Peso del huevo (g)

Conversión (Kg alim : Kg huevo)

Conversión (Kg alim : 12 huevos)

Cambio en el peso vivo (g)

Color de la yema, Escala Roche

    99a

    78,4a

    47,2a

    59,87ab

      2,05a

      1,51a

  +84,75

         9,50

         98a                              95a

         80,7a                           74,0a

         47,5a                           49,3a

         58,52b                         60,45a

           2,05a                           1,98a

           1,47a                           1,54a

       +13,75                        +65,50

         10,50                           11,00

* 30% de sustitución por harina de pijiguao cruda

** 30% de sustitución por harina de pijiguao tratada térmicamente

a,b: Valores con letras distintas en la misma fila difieren estadísticamente entre sí (P<0,05)

Fuente: Murillo et al., 1.991.

 

7.3. Cerdos.

González et al., (1.997) evaluaron la digestibilidad ileal de la harina del exocarpo y mesocarpo en cerdos, encontrando una ED de 3.820 Kcal/Kg y que no hubo problemas de incorporación hasta un 40% de la dieta.

 

Murillo (1993)  evaluó la utilización de la harina de pijiguao  almacenada durante 8 meses, sustituyendo la harina de sorgo a niveles de 50 y 100%  en dietas para cerdos en la etapa de iniciación.  Una parte de la harina fue tratada térmicamente y la otra no lo fue, para establecer comparaciones entre los tratamientos.  Entre los resultados destacan los siguientes (Cuadro 11):  a pesar de que el consumo de alimento y la ganancia de peso disminuyeron aparentemente al aumentar el nivel de harina de pijiguao en la ración, no hubo diferencias significativas (P< 0,05) con respecto al testigo. Tampoco las hubo para  la conversión alimenticia. Este autor deduce que el tiempo de almacenamiento previo de la harina de pijiguao pudo haber causado una reducción de la actividad inhibidora de las enzimas proteolíticas por algún proceso de fermentación que aumenta la acidez destruyendo o reduciendo la acción de preservantes naturales presentes en el fruto. Esto podría explicar la falta de diferencias estadísticas entre las harinas de pijiguao crudas y tratadas térmicamente para las variables evaluadas.

 

Cuadro 11. CONSUMO DE ALIMENTO, GANANCIA EN PESO Y CONVERSIÓN ALIMENTICIA DE CERDOS EN EL PERÍODO DE INICIACIÓN, QUE CONSUMIERON NIVELES DE 50 Y  100% DE PIJIGUAO CON Y  SIN TRATAMIENTO TÉRMICO, EN SUSTITUCIÓN DE LA FUENTE ENERGÉTICA (SORGO).

Harina de pijiguao   Contenido de    Tratamiento    Consumo      Ganancia     Conversión

%  de sustitución   har.de pijiguao        térmico        diario (Kg)    diaria (g)     alimenticia

                                 en la dieta (Kg)

           0                            0                          -                     1,89                771               2,45

          50                          36                    Sin trat.             1,75                665               2,64

          50                          36                    Con trat.            1,75               682               2,75

        100                          72                    Sin trat.              1,48               602               2,46

        100                          72                    Con trat.            1,46               568               2,57  

Nota. No se presentan diferencias significativas (P 0,05) entre las variables evaluadas. 

Fuente: Murillo, 1.993.

 

8. CONSIDERACION FINAL.

Se trata de una planta autóctona del trópico bajo americano, con una extraordinaria capacidad de respuesta cuando se mejoran las condiciones edafoclimáticas. Su manejo agronómico relativamente sencillo permite adaptarlo a pequeña, mediana y gran explotación, tanto para palmito como para frutos. Todos los estudios reportan rendimientos de frutos entre 16 y 40 toneladas/ha, lo cual, dado su alto contenido de materia seca, resulta  en rendimientos de materia seca al aire de 4 - 10 veces superiores a los del maíz y el sorgo. Igualmente se reportan importantes concentraciones de proteínas de aproximadamente 7% y de lípidos entre 5,8 y 14%, con altas proporciones de los ácidos grasos oleico, linoleico y linolénico. Estas características aunado a los promisorios resultados reportados en los pocos experimentos realizados en la alimentación de aves y cerdos, permiten intuir un potencial extraordinario del Pijiguao, dentro de sistemas agrícolas para sustentar la producción con estas especies animales.  Los investigadores de los países ubicados en la zona intertropical de la tierra estamos obligados a buscar soluciones a nuestros  problemas alimentarios y de producción animal en concordancia con nuestras condiciones agroecológicas y edafoclimáticas.

 

   

4. BIBLIOGRAFIA.

 

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