FORRAJES PROMISORIOS PARA  LA ALIMENTACIÓN DE CONEJOS EN VENEZUELA. VALOR NUTRICIONAL

 

Duilio Nieves

 

Programa Ciencias del Agro y del Mar. Universidad Ezequiel Zamora, Unellez, Guanare.

E-mail: dnieves@cantv.net 

 

INTRODUCCIÓN

La energía solar disponible el trópico puede satisfacer las necesidades de la población humana, siempre que se aproveche  esa bondad energética en sistemas de producción animal enfocados en la intención  de  contribuir a  mejorar las condiciones de vida, mediante la  eliminación de  la pobreza y creación de  empleos para obtención de alimento, con la simultánea protección del medio-ambiente y conservación de la biodiversidad (Preston 1994). En este contexto, se debe propender  la conducción de modelos de producción agrícola en nuestros países.

La búsqueda de esas formas de producción animal adecuadas a  condiciones locales en países tropicales, ha sido tema de interés desde hace varios años. Sin embargo, los esquemas de alimentación de animales monogástricos tradicionalmente se han  basado en el uso de ingredientes dietéticos de origen vegetal, fundamentalmente soya y cereales, cultivos que pueden ser superados desde el punto de vista agronómico por otros mejor adaptados al medio y que no son requeridos para la alimentación humana. Esta situación ha estimulado la exploración de nuevas materias primas alimenticias, con la finalidad de generar patrones de producción ajustados a la realidad social y económica del entorno en que se encuentran.

La producción con conejos en países tropicales constituye una opción interesante para producción de carne de elevado valor económico y nutricional para la dieta humana. Es una estrategia válida  para mejorar condiciones de vida en áreas rurales socio económicamente deprimidas, donde puede enfocarse para autoconsumo y  generación de ingresos. En esos sectores, el uso de concentrados comerciales para alimentación de animales es una opción poco factible. Se deben  propiciar entonces, iniciativas para prescindir de la adhesión a  estas formas de alimentación.

Sobre sistemas agrosilvopastoriles se ha generado cantidad importante de  información; sin embargo, de manera generalizada se ha    vinculado la producción de forrajes con animales  rumiantes; mientras que poco se  ha avanzado  con  especies monogástricas, debido en parte a que su  condición digestiva  no  permite  degradar altas cantidades  de  fibra.  A pesar de que  el conejo no digiere en alto grado este componente dietético contenido en los forrajes,  requiere elevados niveles de fibra en  la  dieta para un correcto funcionamiento de su tracto digestivo (García  et al. 1999). Esta condición representa una coyuntura favorable para insertar la producción de conejos en sistemas diversificados, basados en la integración de especies animales y vegetales, enmarcados en una estrategia de reciclaje nutrientes, como  modo armónico de uso racional y sustentable de los recursos disponibles.

La utilización del componente arbóreo como recurso forrajero se considera una estrategia válida en los sistemas de producción sostenibles. La tendencia actual de utilizar forrajes de origen arbustivo y arbóreo  es estimulada por los incrementos de los precios de los granos de cereales y oleaginosas a nivel mundial, realidad que causa mayores costos de producción animal y preocupación por el uso de recursos que deben ser destinados a la alimentación humana. Según Botero y Russo (1997), las especies arbustivas y arbóreas presentan mayor estabilidad en la calidad nutricional del follaje  a través del tiempo, debido a que  lignifican principalmente en los tallos y no tanto en las hojas, como ocurre en la mayoría de las gramíneas tropicales utilizadas para el pastoreo.

A pesar de que existe un número considerable de especies forrajeras arbóreas nativas e introducidas bien adaptadas a nuestras condiciones agro ecológicas, la investigación y aprovechamiento se ha focalizado en un número relativamente reducido de géneros. Para la mayoría de esas especies forrajeras  no se conoce una información sobre el valor real como alimento para animales no rumiantes, aunque su contribución a la producción puede ser importante. El suministro en forma fresca o su incorporación en dietas balanceadas, fundamenta una  manera eficiente de hacer un uso más amplio de especies arbóreas como proveedores de forraje para conejos. La falta de conocimiento del valor nutritivo de la mayoría de estas plantas  estimula la evaluación desde el punto de vista nutricional.

En  este trabajo  se presentan avances sobre conocimientos relativos a valor nutricional y potencialidad de uso de algunos  forrajes  tropicales  como alternativa de alimentación  para conejos en condiciones venezolanas. 

 

POTENCIAL DE ALGUNAS DE PLANTAS FORRAJERAS DE INTERÉS

La elevada producción de biomasa vegetal en el trópico es una alternativa  interesante  para disminuir el empleo de fuentes alimenticias procedentes de otras regiones en animales no rumiantes, cuya capacidad herbívora permita incluir elevadas cantidades de materiales fibrosos en la dieta. Como ejemplo, mientras con soya se producen 1,2  ton/ha/año   de  proteína,  con  árboles  forrajeros  como Trichanthera gigantea, se obtienen 2 t (Sarría et al. 1992).

Entre los cultivos que originan buenas perspectivas como proveedores de forrajes, que presentan  una importancia estratégica en el trópico y deben ser considerados en la implementación de sistemas sostenibles de producción con conejos en Venezuela, se encuentran el  naranjillo (Trichantera gigantea), morera (Morus alba), leucaena (Leucaena leucocephala), maní forrajero (Arachis pintoi), batata (Ipomoea batatas L.) y yuca (Manihot esculenta crantz), entre otros. 

El Trichanthera gigantea pertenece a la familia Acantaceae, es un árbol multipropósito promisorio bien adaptado a una amplia gama de    groecosistemas. Se encuentra distribuido en Colombia, Venezuela, Panamá, Ecuador y Brasil. Prospera satisfactoriamente  entre 0 y 2150 metros de altura sobre el nivel del mar, en sitios con amplio rango de precipitación (entre 400 y 4000 mm por año). Se ha utilizado en la recuperación de  cuencas hidrográficas en Colombia. Se le atribuyen propiedades medicinales y es además utilizado en la construcción de cercas vivas,  en cultivos multiestrato, como abono verde y alimento para animales (Ríos 1995). Se ha utilizado en ensayos de alimentación como fuente de proteína en diferentes especies animales, especialmente cerdos y   conejos. No se han  detectado metabolitos secundarios (alcaloides ni taninos condensados),  los contenidos de saponinas y esteroides fueron muy bajos; mientras que los contenidos de fenoles totales y esteroides fueron  450 ppm y 0,062%, respectivamente.  La fluctuación en el contenido de fenoles totales (desde 450 hasta 50.000 ppm), sugiere   posible causa de   variación del valor nutricional entre ecotipos (Rosales et al. 1994, Rosales y Ríos    1998).  

Resultados sobre la evaluación química integral de la harina de follaje de naranjillo denotan su buena calidad nutricional  para la alimentación de monogástricos  y con base en estudios  de  digestibilidad  y fermentación in vitro, se sugiere  la posibilidad de utilización en conejos  (Savón et al. 2005).

La morera,   forraje perenne que se establece a través de estacas o  semilla, y se cosecha arrancando las hojas, cortando ramas o la planta entera,  se caracteriza por la elevada calidad nutricional de su biomasa y por su capacidad de producción de por unidad de área. El follaje tiene un alto contenido de proteína cruda   y una elevada digestibilidad in vitro de la materia seca (DIVMS) para rumiantes. Algunos resultados indican contenidos de PC entre 15 y 25% y entre 75 y 90% de DIVMS, lo que implica  una  calidad nutricional aceptable. El tallo tierno no lignificado también tiene una buena calidad bromatológica, presenta valores entre 7 y 14% para PC y entre 56 y 70% para  DIVMS (Benavides et al. 1994, Benavides 1996). Los contenidos de nitrógeno, potasio y calcio en  las hojas son altos, alcanzan valores de 3,35, 2,0 y 2,5%, respectivamente (Espinoza  1996). No  se han identificado hasta ahora compuestos tóxicos o principios antinutricionales.

Según Lara y Lara (1998), la reducción del suministro de concentrado  a conejos desde 110 hasta 17,5 g/día, con oferta de morera  ad libitum, redujo las ganancias de peso desde  24 hasta 18g/día; pero disminuyó de manera  notoria (más de 50%)  el costo de la carne producida. Le Thu et al.  (1996) informaron que la combinación de morera con hojas  de naranjillo, como fuentes de proteína, y bloques formulados con base en melaza, raíz de yuca y salvado de arroz, como fuentes de energía, generó mejores resultados en la reproducción y el crecimiento de conejos que una dieta consistente en  concentrados y pasto. Desmukh et al. (1993) ofrecieron hojas de morera como único alimento a conejos adultos, encontraron consumos de 68,5g de MS al día, 11,2g de proteína y 175 kcal de energía digestible (equivalente a 2,55 Mcal de energía digestible por kg). Informaron  valores de digestibilidad  de 74% para la PC, 59% para la FC y 64% para la MS. Estos autores concluyeron que las hojas de morera proporcionaban suficiente energía para el mantenimiento.

La leucaena leucocephala, leguminosa arbórea de extensa utilización en sistemas agrosilvopastotiles, originaria de México y centro América,   es considerada una planta forrajera naturalizada en varias regiones tropicales, produce anualmente alta cantidad de materia verde de  elevado valor nutritivo  (FIRA, 1980). Se encuentra entre las forrajeras tropicales de interés, debido a su posible utilización en la alimentación  de conejos.  Existe información sobre diferentes formas de uso de leucaena en la alimentación de conejos en Venezuela; se ha reseñado que cuando se incluye  20% de follaje de este recurso en dietas no convencionales puede originar rendimientos  aceptables en conejos de engorde (Cardozo 1992, Nieves et al. 1998). Sin embargo, conviene conocer niveles máximos de utilización y con mayor precisión, su valor nutricional   para esta especie.

Otro forraje  promisorio es el Arachís pintoí, leguminosa   rastrera,  estolonífera, originaria de América del sur y ahora extendida en muchos países tropicales (Rincón y Arguelles 1991), es una planta con elevada producción de biomasa que presenta alto contenido de nutrientes (Grof 1985), bien adaptada a las condiciones de los llanos venezolanos. Este cultivo se implementó en nuestro país como alimento para ganado bovino, debido a que  presenta características sobresalientes como resistencia  al pastoreo y  a la sequía, se da en la sombra y por ser una leguminosa perenne, es  fijadora de nitrógeno. Debido a su alto contenido proteico, su empleo puede bajar los costos de alimentación y mantener los índices de producción. Las opciones de uso consisten en corte para suministro en forma fresca o su incorporación en dietas balanceadas. 

La batata es otro cultivo de interés para alimentación animal, disponible de manera abundante en nuestro país. Ha sido ampliamente estudiado en alimentación de cerdos y se ha demostrado su notable valor  como fuente energética (raíz) y proteica (follaje) en esa especie (González 1994). Se ha utilizado su follaje para la alimentación de conejos y se han generado buenos resultados en  el comportamiento animal (Hurtado y Romero 1999).  Vanderdys et al.  (1985) evaluaron la utilización del follaje de la batata como suplemento alimenticio en   conejos en crecimiento, el  consumo de follaje de batata estuvo entre 1,5 y 2,18 kg/conejo. Recomendaron su empleo como sustituto parcial del alimento concentrado. Sin embargo, no se conoce información sobre valor nutricional de follaje de este cultivo en conejos.

El cultivo de yuca tiene bajos requerimientos edafológicos y se produce adecuadamente en suelos de baja fertilidad como los llanos venezolanos (Montilla y Villafañe  1999). Manejada como forraje perenne de corte en sistemas integrados tiene un alto potencial para la producción de proteína de alto valor nutritivo, a través de la  alimentación de monogástricos y rumiantes. Sembrada en densidades de más de 50,000 tallos/ha y con una alta tasa de fertilización con abono orgánico (del orden de 100 toneladas/ha/año) puede llegar a producir hasta 3 toneladas de proteína por hectárea/año (Preston et al. 1998). González et al. (1997) informaron resultados satisfactorios en la alimentación porcina y destacaron  la importancia de la yuca como cultivo estratégico para alimentación de cerdos. La información sobre uso de follaje de yuca en conejos es escasa y poco se conoce sobre valor nutricional de este forraje para conejos.

 

ACEPTABILIDAD DE FORRAJERAS EN CONEJOS DE ENGORDE

El desarrollo de estrategias alimenticias para herbívoros no rumiantes en el trópico con base en recursos forrajeros debe seguir un   esquema metodológico coherente para evaluar en forma integral estos recursos. Al  respecto, González et al.  (2000) propusieron mantener la siguiente secuencia: a) conocer las características del cultivo y su disponibilidad, así como también los aspectos agronómicos y  procesamiento  post-cosecha, b) la aceptabilidad o preferencia que tenga este recurso forrajero en los animales, c) la utilización digestiva o digestibilidad de nutrientes y d) el comportamiento o respuesta animal  cuando se suministra en la dieta.    

Cuando un forraje se produce en volumen suficientemente grande  para satisfacer las necesidades alimenticias de un número elevado de animales, es  necesario establecer su aceptabilidad. Las pruebas cafetería y de consumo  permiten determinar si es  rechazado o aceptado y hasta que nivel puede ser  incluido en la dieta y consisten  en el suministro  de un alimento en el que se incorpora en diferentes proporciones el recurso o ingrediente que se desea evaluar.

En condiciones locales se han desarrollado una serie de pruebas de cafetería con la intención de explorar posibilidades de incorporación de estas fuentes alimenticias para conejos.   Nieves et al. (2002a) estudiaron la inclusión de 30 y 40% de Leucaena leucocephala y Arachis Pintoi, mediante sustitución en una dieta basal para conejos de engorde y observaron mayor (P<0,05) consumo y aceptación en las dietas que contenían leucaena (Cuadro 1), aunque el consumo con maní forrajero no implicó rechazo  de las dietas.

En prueba semejante, Nieves et al. (2001a) probaron sustitución de  follaje de naranjillo en una dieta basal y se encontró que el consumo disminuyó (P<0,05) a partir de 20% de inclusión en la mezcla dietética, aunque se mantuvo invariable a partir de ese nivel, según se muestra en el Cuadro 2.

De igual manera, Nieves et al. (2004) evaluaron la inclusión de follaje de  morera en niveles de 0, 10, 20 y  30% en una dieta balanceada comercial, encontraron que el consumo  de alimento no fue afectado (60,91 ± 8,43, 55,56 ±7,96, 51,95 ± 12,69 y 50,42 ± 10,86 g/conejo/día; P>0,05) por la incorporación  de morera. Se demostró que los conejos aceptan   satisfactoriamente este forraje como ingrediente alimenticio y con base en esos resultados, se recomendó realizar estudios de digestibilidad y de respuesta animal en conejos alimentados con  morera.

Contrariamente, un estudio de aceptabilidad de follaje de matarratón (Gliricidia sepium),  árbol extensamente utilizado en sistemas de producción animal en el trópico, indicó que no es apetecido por los conejos (Cuadro 3). Ocurrió disminución (P<0,05) drástica del consumo cuando se incluyó 10%  y continuó acentuándose con el aumento hasta 20 y 30 % de incorporación en la dieta.  Probablemente el rechazo esté determinado por el   contenido de compuestos secundarios presentes en este follaje. Los resultados de esta experiencia indicaron que el follaje de mata ratón presenta limitadas posibilidades  de uso en la alimentación de conejos (Nieves et al. 2002b).

 

Posteriormente   se condujo prueba de aceptabilidad (Nieves et al. 2005a), con base en una dieta pelletizada conformada por torta de soya (15%) harina de sorgo, pulidura de arroz (15%), afrecho de trigo (10%), heno de estrella (8%) y minerales (2%), en la que se incluyó 40% follajes de prueba (naranjillo, leucaena, morera, maní forrajero,  batata y yuca). Se comprobó que hubo mayor (P<0,05) consumo en las que contenían naranjillo, leucaena y batata. A pesar de que con morera y yuca hubo menor aceptación  (P<0,05),  los valores de consumo observados (Cuadro 4) indican que pueden ser suficientes para suministrar los requerimientos de nutrientes de conejos, siempre que la dieta sea balanceada. Estos hallazgos fomentan la  continuidad en la búsqueda de información sobre valor nutricional de esos forrajes en conejos.

 

EXPERIENCIAS SOBRE VALORACIÓN NUTRICIONAL DE FOLLAJES Y DIETAS CON INCLUSIÓN DE FORRAJES  TROPICALES EN VENEZUELA

Un estudio de digestibilidad de dietas en forma de harina que contenían niveles crecientes de naranjillo a manera de sustitución en una mezcla balanceada para conejos en crecimiento, conformada por  torta de soya (18 %), harina de maíz (22%) afrecho de trigo (23 %), maní forrajero (24%), melaza (12%) y minerales (Nieves et al. 2002c), indicó que la digestibilidad de la materia seca (DMS), materia orgánica (DMO), fibra cruda (DFC) y fibra detergente neutro (DFDN) no fue afectada por la inclusión del follaje en la dieta; mientras que para la proteína cruda (DPC) hubo disminución (P<0,05), según se muestra en el Cuadro 5. Aunque la DPC fue menor, los valores observados están dentro del rango observado para dietas convencionales (De Blas y Wiseman 2003). Estos resultados demuestran que la introducción de esta materia prima en forma creciente, no desmejora la desaparición de nutrientes en el tracto digestivo del conejo. La digestibilidad obtenida para las fracciones estudiadas, indica  que existe un potencial nutricional promisorio de estas dietas y ofrece posibilidades  de usar elevados niveles de este follaje en dietas para conejos. Afirmación que se corrobora con el consumo de alimento (P>0,05) observado (47,60 ± 8,78, 45,89 ± 7,31, 39,56 ± 3,45 y 52,58 ± 6,51g/conejo/día para dieta basal, 10, 20 y 30% de inclusión de naranjillo, respectivamente).  

La exploración de relaciones matemáticas entre composición química del alimento y digestibilidad de las diferentes fracciones químicas de las dietas, mediante análisis de regresión,  demostró que la DMS  está mejor correlacionada  con la digestibilidad de los demás constituyentes y representa  un buen estimador del valor nutricional de esas dietas; información similar ha sido reportada por Ly (1999). Las ecuaciones resultantes se muestran a continuación:

DMS = 35,39 + 0,88 DMO (P<0,01) + 0,14 DPC (P<0,01) – 0,4  MOD (P<0,01); R2=  0,99

DFC = 113,32 + 2,70 DMS (P<0,01) – 3,24MOD   (P<0,05);  R2=0,76

DFDN = -84,87 + 1,40 DMS (P<0,01) - 3,69 FCD   (P<0,01);  R2=0,89

DPC = -19,44 + 0,77 DMS (P<0,01) + 1,87 PCD (P<0,01); R2= 0,94 

DMO = -27,49  + 0,99 DMS (P<0,01) + 0,33 MOD (P<001);  R2=0,99 

Donde:

DMS= digestibilidad de la materia seca.

DFC= digestibilidad de la fibra cruda.

DFDN= digestibilidad de la fibra detergente neutro.

DPC= digestibilidad   de la proteína cruda.

DMO= digestibilidad   de la materia orgánica.

MOD= contenido de materia orgánica de la dieta.

FCD= contenido de fibra cruda de la dieta.

PCD= contenido de proteína cruda de la dieta.

 

En otra experiencia similar, se incluyó  leucaena en niveles de 10, 20, 30 y 40%, en sustitución de una dieta basal convencional en forma de harina (Nieves et al. 2002d), se encontró que los valores para  DMS, DPC, DMO y DFDN fueron menores (P<0,05)  cuando la  leucaena formó parte de la dieta (Cuadro 7); sin embargo no hubo diferencias (P>0,05) para esas fracciones entre las dietas que contenían 10, 20 y  30 % de ese follaje en la dieta. La digestibilidad de la energía (75,83 ± 4,94, 66,92 ± 7,03, 63,76 ± 3,88, 62,32 ± 6,09 y  53,38 ± 6,86, respectivamente) presentó similar tendencia. Mientras que cuando se consideró 40% la digestibilidad fue menor en todas las fracciones; resultado que revela reducción de utilización digestiva de las dietas cuando este forraje se incorpora en esos niveles elevados. Los valores observados denotan un menor potencial nutricional de este recurso forrajero, con respecto al  follaje de naranjillo.

Se halló además, mediante procedimiento de regresión múltiple, que la DMS constituye el mejor estimador de la digestibilidad de la proteína cruda y fibra detergente neutro, como se informa a continuación:

DMS= 36,54 + 0,97DMO (P<0,01) + 0,14FDND (P<0,01) – 0,45 MOD (P<0,05) + 0,025 DFDN (P<0,05);  R2= 0,95 

DFDN= -588,59 + 1,39DMS (P<0,01) + 1,69FDND (P<0,01) + 5,13MOD (P<0,01); R2= 0,95 

DPC = 75,34 – 2,33FDND (P<0,01) + 1,14DMS  (P<0,01);  R2=0,94

Donde:

DMS= digestibilidad de la materia seca.

DFDN= digestibilidad de la fibra detergente neutro.

DPC= digestibilidad   de la proteína cruda.

DMO= digestibilidad   de la materia orgánica.

FDND= contenido de   fibra detergente neutro de la dieta

MOD= contenido de materia orgánica de la dieta.

Cuadro 7. Digestibilidad in vivo de la materia seca, proteína cruda, fibra detergente neutro y materia orgánica en dietas con niveles crecientes de leucaena en conejos de engorde

Dieta

DMS

DPC

DFDN

DMO

X ± DE

Dieta basal

76,41a ±  4,65

81,75a ± 4,81

60,89a ± 7,24

77,51a ± 4,53

10 %

69,24b  ± 6,05

71,52b ± 5,38

50,50b ± 9,29

70,21b ± 5,96

20 %

64,58bc  ± 3,96

65,63bc ± 4,86

42,19bc ± 6,61

65,23bc ± 3,87

30 %

64,42bc   ± 4,96

60,68c ± 6,51

43,83bc ± 6,75

64,75bc ± 5,05

40 %

58,85c ± 5,52

51,56d ± 9,63

37,16c ± 7,85

58,87c ± 5,47

abcd = valores en la misma columna con letras distintas son diferentes (P<0,05); DMS = Digestibilidad de la materia seca; DPC = Digestibilidad de la proteína cruda;  DFDN= Digestibilidad de la fibra detergente neutro; DMO = Digestibilidad de la materia orgánica; X = media; DE = Desviación estándar

 

 

 

Por otra parte, la digestibilidad aparente de la proteína,  materia seca, materia orgánica, energía, fibra cruda, fibra detergente neutro y fibra detergente ácido en follaje de morera y dietas con inclusión de morera, se determinó utilizando los métodos de sustitución del ingrediente de prueba en  una mezcla basal y  directo, con el propósito de establecer además, el contenido de energía digestible y  proteína digestibl

Cuadro 8. Contenido de energía y composición química de morera y dietas con  o sin morera

Componente

Dieta basal

Dieta 30% morera

Morera

EB, Kcal/kg

3860

 3759

3383

ED, Kcal/kg

2507,1 ± 421,98

2322,4 ± 519,24

2172,4 ± 493,58

MS, %

92,32

93,09

93,88

PC, %

 25,50

19,88

19,81

PD, g/kg MS                            

20,79

13,95

12,87

FC, %

 17,88

16,65

28,04

MO, %

90,48

88,04

81,11

FDN, %

54,22

42,33

35,97

FDA, %

20,04

20,21

23,46

EB= Energía bruta; ED= Energía digestible; MS= Materia seca; PC= Proteína cruda; FC= Fibra cruda; MO= Materia orgánica; FDN= Fibra detergente neutro; FDA= Fibra detergente ácido.

 

e del follaje de morera (Nieves et al. 2005b).

Se encontró que el contenido de energía digestible,  proteína bruta y digestible mostraron tendencia a disminuir cuando se incluyó o  la dieta estuvo constituida por morera (Cuadro 8). Los valores encontrados para FDN y FDA indican que la morera puede cubrir los requerimientos  de fibra de conejos (De Blas y Wiseman 2003). El contenido de fibra y proteína permiten proponer a este forraje como una materia prima  ideal   de dietas para conejos.

El consumo de materia seca (68,81 ± 11,51; 68,49 ± 9,93 y 38,19 ± 11,07 g/día, para dieta basal, dieta con 30% de morera y morera) fue menor (P<0,01) cuando se suministró   solamente follaje de morera granulado, a pesar de la dilución energética de la dieta. El elevado contenido de cenizas o desbalance de aminoácidos de este forraje pudo determinar este resultado. 

De igual manera, los coeficientes de digestibilidad de las fracciones no   fibrosas disminuyeron (Cuadro 9),   tendencia concordante con  los contenidos de energía y proteína digestible establecidos. El mayor contenido de FC del forraje de morera, puede contribuir a explicar tal disminución.  La DPC  fue mayor (P<0,05) en la dieta basal, lo cual pudo estar determinado por la composición de ingredientes y por la  relación fibra proteína de esta dieta (De Blas et al. 1984a); sin embargo los valores observados para las dietas con  morera se ubican entre los rangos observados con dietas convencionales (Martínez et al. 2002).

Los valores para coeficientes de digestibilidad obtenidos por método directo para follaje de morera (DMS=44,6; DMO=48,5; DE=44,3 y DPC=51,3%) por Martínez et al. (2002), son inferiores a los observados en el presente estudio. Harris et al. (1981) informaron valores similares para la digestibilidad de MS y materia orgánica en conejos que consumieron follaje fresco de Leucaena leucocephala. Estos resultados sugieren elevado potencial  nutricional del follaje de morera en conejos de engorde.

En el Cuadro 10 se muestra la digestibilidad de las fracciones fibrosas,  se encontraron valores para la DFC   dentro del rango  informado para dietas con   Leucaena leucocephala (Nieves et al. 2002d) y superiores a los reportados para dietas con inclusión de Trichanthera gigantea (Nieves et al. 2002c). Mientras que la DFDN fue similar a la observada en el último caso.  Debido al aporte de fibra y  digestibilidad de estas fracciones, la morera puede constituir un ingrediente dietético de importancia para conejos.

El análisis de regresión, siguiendo procedimiento de selección de variables indicó que la variabilidad observada para la digestibilidad  de la energía  es explicada en elevado grado por la digestibilidad de la fibra cruda  y de la materia seca. Mientras que la digestibilidad de la materia seca estuvo relacionada con la digestibilidad aparente de la proteína cruda   y de la materia orgánica. La DPC fue  afectada por el contenido de PC de la dieta y la digestibilidad de la energía bruta. De Blas et al. (1984b) encontraron que la predicción de  la ED  estuvo relacionada con la digestibilidad de la materia orgánica y materia seca, hallazgo parcialmente concordante   con estos resultados.

Las mejores ecuaciones de predicción para la digestibilidad de la energía, materia seca y digestibilidad aparente de la proteína cruda de la dieta  fueron las siguientes:

DE= -12,138 – 0,160DFC (P<0,01) + 1,281DMS (P<0,01); R2= 0,98    

DMS= -5,202 + 0.032CPC (P<0,01) + 1,029DMO (P<0,01); R2=0,99

DPC= -5,464 + 1,514PCD (P<0,01) + 0,730DEB (P<0,01); R2= 0,97

Se estimó por método de sustitución un contenido  de  2328,60 ± 501,93 kcal/kg ED para follaje de morera; mientras que para  proteína digestible fue 136,7 ± 2,14 g/kg MS, valores   superiores a los informados por Martínez et al. (2002), quienes reportaron   1680 vs 1540 Kcal/kg de ED  y 76 vs 93 g/kg de PD para los métodos directo y de sustitución, de manera respectiva,   con  dietas basadas en cebada, alfalfa y torta de soya. De igual forma, el contenido de energía (1850 Kcal/kg ED)  informado para alfalfa por De Blas et al. (2003)  es inferior al encontrado en el presente.  Estos resultados indican que el follaje de morera presenta elevado valor nutricional.

En instancia posterior, se condujo un experimento para determinar la digestibilidad de nutrientes en follaje de leucaena, naranjillo, maní forrajero, morera y batata, mediante método de sustitución del ingrediente de prueba en una dieta basal (Nieves et al. 2005c).  Para ello, se formularon dietas isoenergéticas e isoproteicas con 30% de inclusión de los follajes en estudio.  Los resultados indicaron que el contenido de energía digestible (Cuadro 11) fue menor en follaje de batata (P<0,05). De igual forma, el contenido de proteína digestible fue mayor en follaje de morera,  leucaena,  naranjillo y maní forrajero.

El contenido de energía y proteína digestible observado para morera en este experimento fue similar al informado anteriormente (Nieves et al. 2005b). Los valores obtenidos para energía digestible y proteína digestible en follaje de morera, leucaena, naranjillo y maní forrajero fueron similares (P>0,05), y  demuestran que estos recursos alimenticios poseen elevado valor nutricional para conejos de engorde.

El aporte de fibra, energía digestible y proteína digestible, denotan  un  interesante potencial de uso de estos forrajes como ingredientes de dietas para conejos. En consecuencia es recomendable la evaluación respuesta productiva de los animales con dietas balanceadas que incluyan diferentes proporciones de estas materias primas, con el objetivo de determinar niveles óptimos de incorporación.

 

ALGUNOS ANTECEDENTES SOBRE USO DE ESTOS FORRAJES EN DIETAS PARA CONEJOS EN VENEZUELA

El aprovechamiento de árboles forrajeros disponibles en la alimentación de conejos en nuestras condiciones  ha generado notorio interés. Al respecto, se ejecutó una prueba con el fin de estudiar la incorporación de 0, 10, 20, 30 y 40% de follaje de leucaena en una mezcla basal en forma de harina (torta de soya: 20%, harina de maíz: 30%, afrecho de trigo:40%, melaza: 8% y minerales: 2%) para conejos durante el  engorde (Nieves et al. 2002e). Los resultados indicaron que la ganancia diaria de peso, consumo de alimento y conversión de alimento en carne  fueron afectados (P<0,05)  de manera negativa cuando se incorporó follaje de leucaena en 40% (Cuadro 12). Este resultado concuerda con la menor digestibilidad de la dieta informada en experiencia anterior (Nieves et al. 2002d).  Se puede inferir que es posible incluir hasta 30% de este forraje en la dieta de conejos, aunque tal nivel  de uso pudiera  superarse mediante ajustes en la formulación. Se requiere entonces,  más información para dilucidar máxima proporción de inclusión.

En otra experiencia, se diseñaron dietas en forma de harina que contenían alta proporción de forrajes (maní forrajero  y leucaena, 40%) y otros  ingredientes no convencionales (Cuadro 13), más suplementación con naranjillo en forma fresca,  para comparar  esta estrategia de alimentación con el empleo de concentrado comercial granulado (Nieves et al.  2001b).

 

Cuadro 13. Dietas no granuladas  con inclusión de materias primas  no convencionales

 

INGREDIENTES

T1(%)

T2 (%)

Follaje de Leucaena

10

10

Follaje de Arachis pintoi 

30

30

Harina de Lombriz

2

3

Fríjol Chino

17

16

Melaza

20

20

Torta de soya

4

3

Pulidura de arroz

15

16

 Minerales y vitaminas

2

2

 

 La ganancia de peso  y conversión alimenticia observada en este caso, fue mejor (P<0,05) en los conejos que recibieron la dieta comercial (Cuadro 14); mientras que la suplementación con  naranjillo fresco causó mayor ingestión de MS (Cuadro 15).

 

Cuadro 14. Ganancia diaria de peso e índice de conversión alimenticia en conejos de engorde con dietas  no convencionales y naranjillo fresco

 

Tratamiento

GDP(g/conejo/día)

ICA

- x ± DE -

T0

26,08±5,98a

3,47±0,90b

T1

19,01±5,24b

5,24±1,29a

T2

19,79±2,97b

5,93±1,18a

a, b: Valores en la misma columna con letras distintas  son diferentes (P<0,05)

 

A pesar de la disminución del crecimiento de los animales (25%) sometidos a estrategia alimenticia no convencional y del aumento en consumo de materia seca (27%) con respecto a la comercial, la relación beneficio costo, por concepto de alimentación, fue  mejor  en  los conejos que consumieron las dietas no convencionales (2,98; 2,46 vs. 1,83). El bajo  costo de  esa estrategia de alimentación mejoró el ingreso monetario por kg de carne producida. El uso de forrajes no influyó  significativamente sobre los costos de alimentación. Otros autores  han informado ventajas económicas cuando se alimentan conejos  con materias primas no convencionales (Nieves et al.  1998, Nieves y Calderón 2001). Estos resultados demuestran  que el uso de este esquema de alimentación  representa una alternativa  para abaratar los costos de producción de conejos en condiciones tropicales.

El empleo  de maní forrajero como fuente de fibra y proteína en mezclas dietéticas en forma de harina (Cuadro 16) fue estudiado en conejos de engorde y se comparó con el uso de alimento comercial (Nieves  et al. 1996). Se encontró que el crecimiento de los animales que consumieron dietas con 30% de maní forrajero  fue similar al ocurrido con la dieta comercial; sin embargo, la conversión de alimento tendió a ser más eficiente (P>0,05) con la comercial (Cuadro 17). Las ganancias diarias de peso observadas en esta experiencia con las dietas en forma de harina, son satisfactorios si se considera la reducción de costo de alimentación con respecto a la comercial. Tales ritmos de crecimiento pueden ser adecuados para producción de conejos en sistemas de bajos ingresos y salidas, en condiciones rurales de países tropicales.

La indagación en los costos de producción por concepto de alimentación reveló relación beneficio costo favorable cuando se utilizaron las dietas en forma de harina.  En este caso, es importante considerar la dieta de referencia, debido a  que los recursos alimenticios alternativos pueden tener menor valor biológico que los convencionales como cereales y  soya. Es necesario rectificar la creencia de la eficiencia biológica como mejor forma de medida, pues si un ingrediente alimenticio es menos eficiente desde el punto de vista biológico, pero su utilización conduce a reducción de  costos de producción y   mejora en la  rentabilidad, entonces, es recomendable la implementación del recurso alternativo. Reviste mayor relevancia esta recomendación,  si se enmarca en la estrategia de  incentivar la producción nacional y ofrecer posibilidad de crear  nuevos mercados de trabajo, para cumplir una valiosa labor social.

 

CONCLUSIONES

La información revisada demuestra que existe interesante potencial nutricional en forrajes tropicales,  aprovechable  en la alimentación de conejos para propiciar formas de producción que permitan mejor uso de recursos disponibles, concordantes con propias condiciones locales.

La aceptación  de recursos forrajeros como naranjillo, leucaena, morera y batata en dietas de conejos, ofrece buenas perspectivas  para  inclusión de estos recursos en la alimentación de esta especie. Mientras que los estudios de utilización digestiva y valor nutricional, denotan que las dietas que contienen estos recursos presentan índices de digestibilidad de nutrientes adecuados y que los  follajes de morera, leucaena, naranjillo y maní forrajero presentan un valor nutricional elevado, medido en términos de contenido de energía y proteína digestibles. Es necesario profundizar el estudio de respuesta animal con la implementación de estos recursos como punto de partida para apoyar una extensa utilización de estos ingredientes alimenticios forrajeros.

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