Asociativismo: alternativa para el pequeño y mediano productor

 

 Por: Ing. Agr. Patricia Lombardo Unidad de Coordinación Programa Cambio Rural

 

1. Introducción

 

Desde siempre el productor agropecuario ha sabido buscar distintas formas de utilizar sus factores productivos a fin de asegurar su supervivencia y lograr una generación de excedentes que permitían su capitalización y crecimiento. Para ello en muchas oportunidades se hizo necesario romper el aislamiento de cada unidad productiva y articular el uso de dichos factores que escasos para unos y redundantes para otros permitían, al ser aprovechados en, forma conjunta, el mejor desempeño (le los productores asociados.

 

 Se parte del convencimiento de que las limitaciones a la incorporación de ciertas tecnologías que permitirán incrementar Producción e ingresos, así como mejorar las condiciones de comercialización, pueden ser superadas a partir de la asociación voluntaria de los productores pequeños y medianos..

 

Las formas asociativas existentes en nuestro país, que surgen principalmente a partir de la iniciativa de los productores, se originan a partir de las necesidades sentidas por los mismos y de su creatividad

 

2. Las formas asociativas como alternativa  para los pequeños y medianos productores

Las formas asociativas constituyen una alternativa organizacional válida, basada en la ayuda mutua, para superar ciertas limitantes características de los pequeños y medianos productores, tales como escasez de recursos productivos; sistemas precarios (le tenencia de la tierra; dificultades para generar excedentes que permitan la capitalización; bajo nivel de tecnificación; dificultad para acceder a ciertos servicios; escaso poder de negociación.

 

El alcance de las formas asociativas puede ir desde el conjunto total de las actividades y factores que implica el proceso productivo (asimilándose entonces a las cooperativas de trabajo o producción), hasta sólo uno de estos componentes (asociaciones de cooperación parcial). Dentro de esta última situación pueden Mencionarse las formas relacionadas con el uso asociado de maquinaria e implementos agropecuarios; la compra de insumos; la venta de la producción; la cría conjunta de ciertos animales; el procesamiento y elaboración parcial o total del producto primario; el almacenamiento; la prestación y/o contratación de servicios a terceros; los servicios propiamente dichos (telefonía, caminos, electrificación, etc.); la gestión administrativa compartida. También, en numerosos casos, los productores se asocian para emprender varias de estas actividades en conjunto.

 

Las formas asociativas mencionadas varían en el número de miembros que las componen así como en la figura jurídica adoptada, que van desde simples sociedades de hecho pasando por contratos como los de colaboración empresaria y las uniones transitorias de empresas hasta llegar a distintos tipos de sociedades comerciales y cooperativas. Asimismo, difieren en sus aspectos organizativos y económicos.

 

 

3. Algunas características a tener en cuenta

 

Ante la opción de una solución asociativa es necesario tener en cuenta tanto las posibilidades como las limitaciones de este tipo de opciones. Se deben tomar en consideración tanto la historia y evolución del  grupo humano que las integre, como las características sociales, económicas y culturales de sus componentes. Si con estos recaudos se asegura, a través de una adecuada estructuración organizativa, una correcta gestión empresarial y una intensa participación democrática, se afianzarán las posibilidades de éxito, tanto para la asociación como para sus miembros.

 

En este aspecto es destacable el rol empresarial solidario de las formas asociativas, al permitir a los pequeños y medianos productores individuales superar algunas de las limitaciones estructurales que condicionan su progreso y aun hacen que peligre su permanencia en el sector.

 

Para el tratamiento de las formas asociativas como alternativa  organizacional, no es válida la generación de "recetas" sitio la búsqueda conjunta de soluciones específicas y viables para la transformación de la situación. Este proceso parte necesariamente de las condiciones reales de los productores, identificando potencialidades y limitaciones, estructurando opciones viables, implementando acciones y avanzando en el proceso de capacitación y de transformación de la situación.

 

Cabe destacar que la organización de los productores en estas asociaciones requiere de un esfuerzo capacitado y sostenido, tanto por parte de estos como de los técnicos involucrados,

 

4. El componente asociativo en el Programa Cambio Rural

 

 Como componente de las propuestas  de apoyo para la planificación y ejecución de la   reconversión productiva el área de Asociativismo de Cambio Rural desarrolla una serie de acciones desde el ámbito nacional, colabora con las que se originan en el ámbito regional y local y, simultáneamente, responde a las consultas concretas que plantean los casos de emprendimientos asociativos en ejecución o en proyecto.

 

En este camino se han hecho importantes avances empíricos en cuanto son  muchos los grupos y productores del Programa que han iniciado o mejorado modalidades asociativas. A lo largo de la existencia de Cambio Rural se ha mantenido la misma postura respecto del significado del asociativismo para los productores y grupos: a) es una opción, no una obligación; b) cada grupo tiene que construir esa opción dándole la forma que más se adapte tanto a sus características como a sus objetivos.

 

De este modo el proceso de crecimiento del asociativismo está mostrando una fuerte heterogeneidad, al tiempo que una gran potencia. A través del relevamiento, y en algunos casos seguimiento, de las experiencias existentes se observa la diversidad de actividades productivas y de objetivos o etapas del proceso en que se están encarando acciones y emprendimientos asociativos. También se destaca la diferenciación en cuanto a la complejidad organizativa, ya que en muchos casos es todo el grupo el que encara la acción, pero en otros se construyen distintas articulaciones dentro y entre grupos, y aún entre productores y empresas que no pertenecen al Programa. Por último, y en buena parte como consecuencia de lo anterior, son también diferentes los grados y tipos de formalización que estas acciones han asumido.

 

Teniendo en cuenta que el asociativismo siempre ha sido planteado como una opción libre, corno una alternativa a ser evaluada por cada productor, no se, ha propuesto en el inicio partir del trabajo con modelos o esquemas pre-elaborados de funcionamiento asociativo. Sí, en cambio, se ha insistido en la necesidad de profundizar en la consideración de todas sus posibilidades con relación a las distintas propuestas tecnológico-productivas y de comercialización para los distintos sistemas productivos. Esto requiere de una tarea permanente de investigación, básicamente de seguimiento y evaluación de experiencias reales. Simultáneamente se hace necesario el estudio y desarrollo de aquellas herramientas jurídicas, impositivas, financieras y provisionales que faciliten el accionar de estas modalidades de organización productiva y/o comercial.

 

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